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Publicado en la categoría: Comunicados
Martes, 20 Noviembre 2012 17:23

Saludo del Secretariado de las FARC-EP a la Mesa de conversaciones

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“Odio eterno a los que deseen sangre y la derramen injustamente”. Brindis de Simón Bolívar a Morillo. Santa Ana, noviembre 27 de 1820.

Doctor Humberto De La Calle Lombana

Señoras y señores voceros del gobierno de Colombia, Señores representantes de los países garantes de Cuba y Noruega Señores acompañantes de las Repúblicas de Venezuela y Chile:

De la Delegación de Paz de las FARC, Ejército del Pueblo, reciban a nombre del conjunto de nuestra organización insurgente, el saludo respetuoso, cargado del anhelo de paz que tremola en el corazón de los colombianos.

Porque sabemos que el sosiego y la concordia son requisitos esenciales para la existencia de los pueblos, llegamos a este primer momento de diálogo, con la firme determinación de entregar todo nuestro empeño en buscar los caminos del entendimiento que permitan lograr la obra inestimable de la paz con justicia social.

A todos los gestos unilaterales que en beneficio de este laudable propósito hemos aportado, sumamos en el día de hoy, como homenaje además a nuestros hermanos de la Colombia que sufre las consecuencias de la sangrienta guerra impuesta por el régimen, el anuncio del cese de acciones militares ofensivas contra la fuerza pública y la suspensión de actos de sabotaje contra la infraestructura oficial o privada, durante un período de dos meses que culminan el 20 de enero de 2013. Con esto aspiramos a fortalecer el clima de entendimiento entre los beligerantes y que se abra sin obstáculos ni demoras el escenario de participación y decisión popular en el proceso.

Desde la instalación de la mesa de diálogo en Oslo (Noruega), hemos reiterado que nuestro puerto es la paz y nuestra divisa la verdad pura y limpia, convocando a la contraparte a tomar la misma senda, en la que sin duda es el pueblo, el constituyente primario, el legítimo y único soberano, el abanderado de esta causa sagrada que cautiva el espíritu de los verdaderos patriotas.

Expresamos nuestra gratitud a los países garantes y acompañantes de este emprendimiento, por su ayuda constante y eficiente, sin la cual difícilmente hubiese sido posible llegar hasta el punto en que estamos para dar comienzo al abordaje de los temas de discusión consignados como preámbulo y agenda en el trascendental Acuerdo Especial de la Habana.

Extendemos nuestra mano al Comité Internacional de la Cruz Roja por su apoyo y confianza, y deseamos a los representantes del gobierno ponderación y sabiduría que los inspire a construir las bases de la Colombia en paz largamente soñada por las gentes del común, por el país nacional.

La mesa de diálogo no será teatro de operaciones para intentar victorias que no se han logrado en el campo de combate. Venimos a encontrar puntos de acuerdo, no a aceptar imposiciones. Venimos a contribuir con ideas a la reconciliación de la familia colombiana, no a concertar el destino del país a espaldas de las mayorías nacionales. Esta es la hora de escuchar la voluntad del soberano, la voz del constituyente primario, trazando los fundamentos de un nuevo contrato social que sea el cimiento de la paz y la felicidad ciudadana.

Es quizá esta una tarea muy difícil por las acechanzas guerreristas que se le oponen, o por la posibilidad que existe siempre de que intereses políticos mezquinos la liguen a propósitos particulares; pero al mismo tiempo es necesidad tan vital para las mayorías que por ningún motivo deberemos claudicar en su curso. No podemos seguir abordando tan necesaria causa con el augurio del desencanto. En tal sentido reclamamos del gobierno determinación para la paz, pues si no hay sinceridad y disposición en las acciones, difícilmente se podrán concretar los objetivos. Parafraseando al Libertador, debemos decir que estamos obligados por ese tremendo deseo de paz que tienen el pueblo, a actuar con pulso infinitamente firme, con tacto infinitamente delicado, de manera tal que tan compleja tarea no se nos disloque, no se nos divida, no se nos disuelva con la más ligera alteración, pues Colombia no puede seguir encadenada al triste símbolo del condenado de la fábula de Sísifo, que debía recomenzar a cada paso la tortura de un esfuerzo vano y penoso; llevar hasta la cumbre el enorme peso del propósito de acabar la guerra, para que ruede nuevamente hasta el abismo.

Desde la instalación de la mesa hasta el presente, nuestros puntos de vista, nuestra opinión política y disposición de paz, han sido expuestos de manera franca y transparente, insistiendo en nuestro apego al texto completo del Acuerdo Especial de la Habana. No hay agendas paralelas y desde el seno de lo pactado reclamamos el pleno protagonismo popular en la toma de decisiones concernientes a la paz de Colombia.

Exhortamos al gobierno a cesar el despilfarro militar que resta posibilidades de inversión social. Casi la mitad del presupuesto nacional del 2013 ha sido destinado a financiar la guerra y al pago de la deuda externa. El Estado no debiera persistir en la ruta del militarismo y la sumisión a la banca internacional.

Como trasfondo, el despojo continúa y se extreman las medidas que desembocan en la reprobable entrega del país a patrones de explotación agro-industrial ligados a la generación de biocombustibles, la depredación ecocida del modelo minero-energético y el incremento de la militarización de la sociedad y del Estado.

Más de medio siglo de exterminio político, de incremento de las desigualdades, de permanencia de la guerra sucia, de implementación de medidas económicas y políticas para el saqueo y la degradación del derecho a la vida contra los colombianos, son muestra irrebatible de la inexistencia de la democracia bajo la responsabilidad directa del Estado. Y le corresponde a éste la responsabilidad también por la persistencia de la guerra y el desangre nacional.

Urge, que desde el régimen se le dé una oportunidad al pueblo, se escuche su voz, sus reivindicaciones y sus sueños. La guerrilla de las FARC, como pueblo en armas, está lista para emprender la ruta del diálogo que haga posible un entendimiento y en tal sentido valora los esfuerzos que en el mismo propósito han venido haciendo los voceros del gobierno colombiano. Bajo cualquier circunstancia deberá sostenerse el escenario de las discusiones civilizadas como única puerta de entrada a una era de justicia social y paz.

Secretariado del Estado Mayor Central de las FARC-EP

Montañas de Colombia, noviembre 19 de 2012

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