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Contenido de la Cartilla militar

  Capítulo V  

 
34. Emboscada enemiga...
35. Asalto enemigo
36. Cerco enemigo
37. Aviación enemiga
38. Aerotransporte enemigo
39. Acción nocturna
40. Emboscada a enemigo...
41. Asalto “media luna”....
42. Organización de cerco...
43. Toma de un pueblo
44. Toma de un cerro
45. Despliegue militar en gran...
46. Balance de las acciones
 
 
     
  Cartilla de orden abierto de las FARC-EP

*CAPITULO V - Acciones Enemigas y Acciones Nuestras -

35. Asalto enemigo

Ante todo debe tenerse en cuenta que el asalto enemigo a un campamento guerrillero solo es posible cuando ocurren una serie de descuidos u olvidos en el cumplimiento de las normas y medidas de seguridad. El ideal del asalto es llegar directamente a las hamacas de los guerrilleros dormidos. Si eso se produce es porque no había centinelas o estaban mal ubicados, y eso es error de Comandancia. Pero los centinelas, que son la última medida de seguridad, tomadas por si las otras medidas fallan, solo impiden que el asalto (que ya está ocurriendo) llegue a su punto ideal: lo impiden dando alarma y manteniendo una distancia por medio del fuego.

Para que el enemigo pueda ir al asalto necesita conocer en que punto exacto acampó la guerrilla, si llega a conocer que la guerrilla está en la vereda X, con ese solo conocimiento no puede ir al asalto, pero ya se ve que ha habido errores nuestros: pudo ocurrir que entre la masa de nuestros amigos haya un agente enemigo con el que nos entrevistamos y eso indica falta de organización de contrainteligencia; pudo suceder que nuestros amigos fueron contando a otros amigos hasta llegar a oídos del enemigo, y eso indica que aún no sabemos convencer a nuestros amigos de la necesidad del secreto total; pudo ocurrir que hicimos venir a donde estamos a un amigo o pariente reconocido por el enemigo, y el error es claro; pudo ocurrir que encargamos una remesa de $1.000.000. a un amigo que nunca compra tanto porque no tiene con qué hacerlo o no necesita tanto, y ya se puede ver que es un error, porque el enemigo sabe que esa es una vía para conocer la presencia de la guerrilla; pudo ocurrir que el enemigo vio comprar a alguien cierta cantidad de determinado artículo (por ejemplo avena, o harina de trigo), y sabe que eso no acostumbra a consumirlo esa persona, o peor nadie de la región, pero en cambio el Comandante fulano si acostumbra a encargar ese artículo: eso basta para que el enemigo, a ciencia cierta sepa que la guerrilla y concretamente el Comandante fulano está en la vereda, e incluso en la finca de don mengano (aquí se ve que el error consiste en no adaptarse a las condiciones del lugar: una de esas condiciones, la de las posibilidades económicas y las costumbres de la gente); pudo ocurrir que dos guerrilleros salieron a una misión con ropa civil, pero manchada por el equipo o las fornituras, etc.

Si por uno de tantos errores como los vistos, el enemigo se entera de la presencia de la guerrilla en una región, el enemigo se mueve a buscar inteligencia de combate, o sea, a saber el sitio exacto donde está la guerrilla, cuántos son, qué armas tienen, qué dispositivo de defensa tienen, cómo es el terreno allí, etc.  Para eso montará secretamente observación fija y móvil en los puntos claves como casas, vías, sitios dominantes, para ver u oír algo que le indique el campamento de la guerrilla: por ejemplo humo en el monte, un trillo anormal hacia el monte, un tiro de fusil escapado, una conversación de dos campesinos, la salida y entrada de la gente a una casa por determinado lugar del monte, etc. Como puede verse, uno o más (cuantos más tanto peor) de estos errores, ya conducen directamente al asalto, porque le dan al enemigo la última información que le faltaba. Y si a esto sumamos un campamento hecho a propósito para el asalto, como por ejemplo, a la orilla de un monte y un potrero, y, además, violaciones de las medidas de seguridad interna, como por ejemplo ruidos en el campamento, ni hablar.

Si al campamento dejamos entrar a nuestros amigos civiles, entonces en cualquier momento puede ocurrir que el enemigo no reciba primero una información general y después la información concreta, sino de un solo golpe toda la información que necesitaba para asaltarnos.

De lo anterior se deduce que los asaltos enemigos no pueden tomarse como obra de la “mala suerte”, sino de errores nuestros en la práctica de la guerra de guerrillas: ni siquiera en el caso de que lleguemos a acampar hoy y mañana nos asalten, porque el enemigo estaba en la otra orilla por casualidad y nos vio, pues para desterrar esa posibilidad hay la medida de seguridad de las exploraciones de descubierta.

Sin embargo, supongamos que nos asalten.  Entonces, así como tomamos las medidas de seguridad para combatir y salir del lugar en caso de ser asaltados, también para este caso, debe tenerse organizado un dispositivo que permita responder adecuadamente, así como se hace para otras situaciones tácticas que se le pueden presentar a la guerrilla.

  1. En primer lugar, como parte del dispositivo de respuesta están los centinelas, cuya labor consiste en detectar la aproximación del enemigo, dar la alarma y combatir según las consignas recibidas, para frenar con bajas al enemigo y así mantener una distancia y ganar un tiempo que permita el funcionamiento de nuestro dispositivo de combate para esa situación.
  2. En segundo lugar, el grupo de apoyo, cuya tarea es reforzar los centinelas y proteger los lados que se considere importante (cada unidad de este grupo debe saber con anticipación a dónde debe dirigirse y qué debe hacer al oírse los primeros tiros).
  3. En tercer lugar, el grupo de equipos y enfermos, cuya tarea es la de recoger las pertenencias del grupo de apoyo y de los enfermos y cargarlos, así como transportar a los enfermos (cada unidad de este grupo sabe con anterioridad de cuál enfermo o de cuál equipo se encarga).
  4. En cuarto lugar, el grupo de protección  de los enfermos y del grupo de equipos.
  5. En quinto lugar, el grueso del personal guerrillero, al centro del cual pueden ir los enfermos y los grupos de equipos y de protección. Del grueso del personal salen, en el proceso de salida y retirada, las unidades con misiones diversas de combate en los puntos donde se vea necesario y los enlaces.  Ese viene siendo el dispositivo de defensa y retirada para el caso de un asalto.

Enfocando el desarrollo de la lucha durante el asalto, vemos que el enemigo buscará agregar bombas a su fuego de fusiles. Pero estando el campamento dentro del monte, el efecto físico de ambos elementos se reduce, porque los árboles son abrigos contra el fuego y son obstáculos para las granadas.  Si  se aprovechan bien esos otros abrigos del terreno, se tienen perfectamente posibilidades para combatir en el sitio, como respuesta inmediata, causándole bajas al enemigo y moviéndose en el cumplimiento de las tareas asignadas para esa situación. Es decir, que hay margen para no desorganizarse.  Desde luego el asalto persigue causarnos bajas desde su inicio. Pero eso es difícil y el enemigo lo sabe. La posibilidad de conseguirlo la tendría, si lograra llegar en silencio hasta las hamacas de los guerrilleros dormidos. Por eso, las esperanzas de bajas nuestras las cifra el enemigo en el desenlace del asalto, en la desorganización que el inicio del asalto puede producirnos. Esa misma desorganización está encomendada a las explosiones de las granadas y a la gritería con que generalmente se acompaña  a los asaltos, que tienden a hacer perder la serenidad, a hacer las cosas más graves de lo que son, o sea, romper el valor y la capacidad del pensar en esos breves instantes. Es el efecto sicológico de las explosiones y los gritos lo que hace a algunos huir sin equipo, incluso desarmados y en cualquier dirección.  Es decir, la desorganización.

Y habiéndose desorganizado, perdido el ejercicio de mando y la capacidad de pensar con serenidad, es cuando vienen realmente las bajas porque el enemigo, precisamente para explotar esa desorganización, que es la que le da esperanzas de éxito, no hace el asalto cubriendo un solo frente, formado en fila, sino que ataca por un frente pero cubre otros, por lo menos aquellos por donde piensan que tratarán de huir o salir los guerrilleros. Y los guerrilleros que salen dispersos no pueden individualmente aprovechar su propio fuego para moverse, como sí se aprovecha en conjunto (Ver fuego y movimiento lección 20).  Por lo visto, se comprende la gran importancia que tiene el conservar la serenidad y moverse de acuerdo con el dispositivo que se haya establecido. Para salir el personal se buscan los lugares no cubiertos por el fuego enemigo, pero teniendo en cuenta la posibilidad de su presencia. Utilizando el fuego y movimiento simultáneo escalonado, una guerrilla que sale organizadamente puede hacer pasar un grupo por lugares difíciles o tomarse posiciones dominantes, para desde allí apoyar el paso del resto.

 

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