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Contenido de la Cartilla militar

  Capítulo V  

 
34. Emboscada enemiga...
35. Asalto enemigo
36. Cerco enemigo
37. Aviación enemiga
38. Aerotransporte enemigo
39. Acción nocturna
40. Emboscada a enemigo...
41. Asalto “media luna”....
42. Organización de cerco...
43. Toma de un pueblo
44. Toma de un cerro
45. Despliegue militar en gran...
46. Balance de las acciones
 
 
     
  Cartilla de orden abierto de las FARC-EP

*CAPITULO V - Acciones Enemigas y Acciones Nuestras -

46. Balance de las acciones

Toda situación táctica vivida, es decir, toda acción de combate, sea ella iniciada por nosotros, o sea, iniciada por el enemigo cualquiera sea su resultado, debe ser sometida por los participantes en ella a un análisis constructivo que nosotros llamamos: balance.

Hacer un balance es hacer dos cosas:

Extraer conocimientos, extraer experiencias de la práctica.

Educarnos militarmente en la corrección de nuestras fallas y errores mediante la crítica y autocrítica constructiva.

Con las intervenciones de los participantes aparece al detalle todo el cuadro de la acción realizada, pero para que ese cuadro aparezca exacto, ajustado a la realidad, la intervención de cada uno en los balances debe basarse en la imparcialidad y la objetividad.

La imparcialidad, consiste en no dejarse llevar por pequeños rencores, ni por simpatía ni temores cuando se expongan los hechos. Lo contrario a la imparcialidad es la parcialidad.

a   Es parcial quien oculta sus propios errores y se presenta ficticiamente como un héroe (se deja llevar por una excesiva y dañina simpatía por sí mismo).
b   Se parcializa quien presenta solo errores y nada de aciertos de otros compañeros (se deja llevar por algún dañino rencor, o por el malsano deseo de tener buena imagen dañando a los demás).
c   Se parcializa quien frente a la Comandancia se pone a su lado ocultándole errores, o se pone en contra exagerándole y ocultándole el segundo aciertos (en el primer caso lo motivaría el oportunismo o el temor, y en un dañino rencor).
d   Se parcializa quien presenta a nuestra organización con puros aciertos y al enemigo con puros errores durante el combate, cuando en los combates se presenta de todo.

La imparcialidad consiste en no irse en contra o a favor de las personas. Es tomar posición en contra de lo negativo y en favor de lo positivo simultáneamente. El comunista se caracteriza por asumir siempre una posición de lucha franca, leal contra lo negativo, y, al mismo tiempo, un apoyo sincero a lo positivo para nuestra organización y la revolución.

La objetividad en el balance consiste:

a   Lo que se diga debe mostrar completo y exacto el hecho real (lo que se dijo, lo que se hizo, lo que se dio).
b   En que no se muestre como un hecho lo que no es sino puro deseo nuestro.
c   En que no se presenten como hechos meras suposiciones (aunque de los hechos salen suposiciones, pero esas suposiciones no pueden reemplazar a los hechos y sólo pueden aparecer después de analizar los hechos).
d   En que no se agranden ni se achiquen los hechos.
e   Hay falta de objetividad también cuando se miran las cosas por encima, sin profundizar, sin interés por encontrar la verdad de los hechos.
f   Por ejemplo, cuando alguien  dice: “La acción fue un éxito, los volvimos flecos, todos actuamos muy bien, les dimos parejo y los liquidamos”. La objetividad, la verdad que necesitamos para aprender no está ahí, y para regalarnos alabanzas mutuamente no necesitamos hacer una asamblea de balance. Mirar el éxito o el fracaso, mirar los fusiles que tomamos o nos tomaron, mirar si los liquidamos o nos liquidaron, no proporciona ningún aprendizaje.

Por eso un balance no se hace para medir el resultado de una acción, sino para analizar todas las actividades (nuestras y del enemigo) a través de las cuales se abrió paso ese resultado.

Entonces para que haya objetividad en el enfoque de los hechos, debemos estar libres de intenciones interesadas pero llenos de intenciones de mostrar y encontrar la verdad.

Quien no profundiza, cae en la falta de objetividad. Quien se parcializa, obligatoriamente caerá en la falta de objetividad pero intencionalmente, dándose cuenta, o sea, que su falta de objetividad en este caso se convierte en mentira, en ocultamiento consciente de la verdad.

En general, la parcialización es una posición deshonesta que presenta y conduce a una imagen desfigurada de los hechos y las personas, con lo cual impide un juicio correcto de esos hechos y personas. Sin embargo, en ocasiones la parcialización no parece nacer de una posición deshonesta, e incluso parece brotar de buenas intenciones, como por ejemplo cuando alguien presenta nuestra organización solo con aciertos y al enemigo solo con errores durante el combate ganado por nosotros sin bajas propias; como se ve, su intención no es malsana, pero está parcializado en el enfoque del asunto y por eso no se habla de nuestros posibles errores y de los posibles aciertos del enemigo. Aquí no hay desfiguración de los hechos; lo que hay es falta de hechos y por eso no hay la verdad concreta que necesitamos en el balance, aunque la ausencia de esa verdad no puede llamarse mentira en ese caso. Como se ve, esa parcialización y esa falta de objetividad también perjudica porque niega lo que se busca con el balance, que es el enriquecimiento de nuestros conocimientos y la corrección de nuestras fallas partiendo del análisis de todos los hechos.

Entonces, el balance es el análisis objetivo e imparcial de nuestra actuación y de la actuación del enemigo y de la actuación que se trate:

El  combate  es  librado  por  dos  fuerzas humanas que han  sido  instruidas  y entrenadas para combatir.

Que tienen (los enfrentados) una teoría de cómo combatir al adversario que tiene al frente.

Que algo conocen a su adversario y tienen respuestas para cada cosa que hacen.

Que piensan y se mueven durante el combate.

Que tienen lados fuertes y débiles y aciertan o fallan.

Que apelan a cuantos artificios y astucias puedan, y llegan incluso a introducir cosas nuevas durante el combate.

Todo eso se pone en juego durante el ir y venir de las dos fuerzas en el combate, por medio de hechos realizados por las dos fuerzas, hasta que se llega al resultado. Ese ir y venir, esos hechos, son los que interesan en el balance. Es con eso que aprendemos de la práctica. Por eso, para que sea fructífero el balance, analizamos nuestra actividad y la teoría en pleno choque con la actividad y la teoría del enemigo durante el combate.

Además de muchos otros aspectos, las intervenciones en el balance deben encaminarse a resolver o esclarecer los aciertos y los errores en lo siguiente:

1. Plan

a   De marcha.
b   De combate.
c   De inteligencia (las informaciones que dieron bases a la elaboración del plan).
d   Contrainteligencia (medidas de seguridad para el secreto y la defensa).

2. Comandantes

a   Cumplimiento de la parte del plan que le correspondió.
b   Empleo de sus hombres en la acción (órdenes iniciales y órdenes durante la acción).
c   Mando (sitios desde donde ejerció el mando, desde el inicio hasta el final de     la acción).
d   Espíritu ofensivo.
e   Disciplina de fuego.
f   Nivel de entrenamiento propio
g   Contrainteligencia (medidas de seguridad para el secreto y la defensa)
h   Moral del combatiente revolucionario (optimismo, serenidad con que enfrentó la misión, fe en sí mismo y en sus hombres).

3. Guerrilleros

a   El cumplimiento de su misión y las órdenes que recibió.
b   Espíritu ofensivo.
c   Disciplina de fuego.
d   Nivel de entrenamiento.
e   Contrainteligencia (cumplimiento en el secreto y la defensa).
f   Moral del combatiente revolucionario (optimismo, serenidad con que enfrentó la misión y las órdenes, fe en sí mismo, en su Comandante o responsable, en sus compañeros).

Como se ve el plan está también sujeto a análisis, pues eso permite medir el grado de justeza y actualidad de nuestra teoría militar guerrillera, y el grado de capacidad de inteligencia (eso no significa que deba conocerse quién y cómo obtuvo las informaciones).

Para que el plan sea analizado, lo presenta la Comandancia al iniciarse el balance. Eso permite que todos los Comandantes y combatientes puedan ver de qué manera el plan fue desarrollándose desde el inicio de la marcha, y anotar sus fallas y aciertos.

Al mismo tiempo, al ver cómo era el plan, todos los participantes pueden enfocar mejor su propia actuación y la de los demás en la tarea por desarrollarlo, y encontrar las fallas y aciertos propios y ajenos. Por otra parte, permite notar mejor, a través de la confrontación de ese plan con las respuestas recibidas del enemigo y demás objetivos, lo nuevo que pueda surgir para nuestra actividad guerrillera.

Después de presentado el plan como se combatió, intervienen por orden los Comandantes y responsables de misiones. Cada uno presenta el plan o las órdenes que recibió y su propio plan para cumplir esas órdenes, y luego presenta - en el desarrollo de los acontecimientos - lo que hizo para la ejecución de su misión, refiriéndose a los aspectos señalados atrás y a otros que no se hayan señalado.

A continuación expone cómo actuaron sus hombres en el cumplimiento de sus tareas.

Durante toda intervención, cada Comandante y cada responsable utiliza constructivamente la crítica, presentando de manera calmada y convincente las bases que la justifique, y demostrando las correcciones que a su juicio se necesitan para el futuro. A su vez, emplea ejemplarmente la autocrítica, mostrando con claridad y exactitud sus propias fallas y las posibles causas de ellas, así como las correcciones que necesitan esas fallas; demuestran de qué manera ciertas tareas, aunque las haya cumplido, hubiera podido cumplirlas mejor.

Después de intervenir los responsables y Comandantes, intervienen los guerrilleros.

Cada uno explica si recibió de su Comandante o responsable todas las órdenes iniciales que se necesitaban o no;  si alguna  orden  no era clara o era incorrecta; si tenía o no claridad de su misión; si en el transcurso del combate no recibió órdenes que hubieran resuelto algunos problemas, o las recibió equivocadas. Presenta a través del desarrollo de los acontecimientos su propia actuación en el cumplimiento de su misión y órdenes iniciales, en el cumplimiento de las órdenes posteriores recibidas, refiriéndose a los aspectos ya señalados atrás y expone la actuación de su Comandante y sus compañeros, refiriéndose a los aspectos ya señalados. Utiliza en toda su intervención la crítica y la autocrítica, igual que los Comandantes.

En el proceso de balance, como se ha visto van saliendo experiencias para Comandantes y guerrilleros, pero a la vez resultan llamadas de atención y sanciones por muchos defectos, por fallas que no tienen justificación, como la de no tomar en serio la misión o vacilar a la hora del cumplimiento por considerarla no muy acertada, o fallas en la disciplina de fuego, en la contrainteligencia de cada combatiente en el espíritu ofensivo, etc.

FIGURA 31

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