DIALOGOS   -   MUJERES    EnglishPortuguesItaliano
DIALOGOS DE PAZ   -   MUJERES    EnglishPortuguesItaliano

Conferencia Nacional de Guerrilleros

Máxima instancia de las FARC-EP

Don de Mando Fariano

* Octava Conferencia Nacional de Guerrilleros

Jacobo Arenas

¿ QUE ENTENDEMOS POR DON DE MANDO?

El Don de Mando se da no sólo en los militares sino en muchas otras personas. En los militares el Don de Mando adquiere singular importancia. Sin él, los militares, quienes siempre estarán dando órdenes, andarían como hablando un idioma que nadie entiende ni querría entender. Vamos a definir cómo se da el Don de Mando:

El Don de Mando se da en dos vertientes principales: una como ATRIBUTO PROPIO, del que nace con él, es decir, que tal atributo es parte de su personalidad, de su carácter, de su estado anímico, de su estado interno, psicológico. Que es así y no de otra manera. Es como quien dice: Su ilusión, su modo de ser, y se da en la persona que manda tropas como se da el talento en el músico, en el pintor, en el escultor, en el poeta, en el escritor o simplemente en aquellas personas que responden preguntas o ínterrogantes, y esas respuestas son de profundidad y como tales, despiertan interés, promueven inquietudes, porque llegan a la psiquis, a la mente de la gente, como una semilla presta a germinar, es decir presta a nacer, crecer y expandirse en el pensamiento, en la conciencia de los demás.

A.

El atributo Don de Mando se da en muchas personas aunque aquellas no sepan qué es Don de Mando, aunque no hayan leído o estudiado los libros, los manuales (muy limitados por cierto) que tratan esta importantísima cuestión, mucho más importante si se trata de militares. Este atributo propio y que en algunas personas es parte de su personalidad, dado en esta vertiente, irá incrementándose en calidad y talento en el proceso de la práctica, a través de la experiencia.

B.

La otra vertiente en que se da el atributo Don de Mando, es la práctica, la experiencia, adquirida cuando se mandan tropas, grupos de hombres, que tengan como base una organización militar.

En la práctica se adquiere Don de Mando, pero se necesita que quien manda, lo haga con cierta dosis de talento.

C. ¿ QUE ES TALENTO?

PRIMERO

En la historia hallamos muchos hombres de talento. Entre los grandes maestros de la música hallamos a Beethoven, Mozart, Schubert, Albéniz, Rimsky- Kórsakov, no igualados hasta ahora. Esto no quiere decir que no haya otros músicos de talento. Los hay, pero los de mayor talento son los nombrados.

De la misma manera hay pintores geniales y talentosos como Leonardo da Vinci, Miguel Angel, Pablo Picasso, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, no igualados hasta ahora. Esto no quiere decir que no haya otros pintores de talento. Los hay, pero los de mayor talento son los nombrados.

En literatura hallamos hombres y mujeres de talento como Dante Alighieri, Henry Barbuse, Emilio Zolá, Shakespeare, Simone de Beauvoir, Miguel de Cervantes Saavedra, Balzac y muchos otros.

De la misma manera entre los poetas, entre los filósofos y economistas como Marx, Engels y Lenin entre los ideólogos, políticos, estadistas, escritores, y entre los militares como Napoleón Bonaparte, Bolívar, San Martín, Shukov, Kóniev, Timochenko, genios del arte militar hasta ahora no superados. Hay muchos otros hombres de talento militar, pero los de mayor talento han sido los nombrados. De la misma manera en todas las manifestaciones de la vida, la ciencia, las matemáticas, la fisica, la medicina, la biología, la sociología, la sicología etc.

SEGUNDO

De Bertha Síngerman se dice y se ha escrito que es la poetisa y declamadora de mayor talento en el mundo. De Imma Sumac se dice y escrito que es la mujer de mayor talento en el mundo como soprano y es una india peruana. En la narrativa y en la novelística se dice, que Gabriel García Márquez es el escritor de mayor talento en los últimos tiempos. ¿Por qué ? Porque sus obras responden al nivel de desarrollo técnico, científico, cultural y humano de la sociedad y además, porque la técnica narrativa de García Márquez ha logrado encarnar en sus personajes lo común de los hombres y fenómenos de estas sociedades subdesarrolladas, y porque va directo a la psiquis del lector y pone en acción sus más hondas fibras humanas.

TERCERO

Cuando alguien hace cosas bien hechas, cosas que sirven de ejemplo, cosas que perduran en la mente de la gente, cosas a conciencia, con suficiente inteligencia, cosas que llaman la atención en todo sentido, cosas que revelan acierto, se les dice que es alguien de talento.

CUARTO

En lo militar un cuadro de talento será aquel quien todo lo que haga sea ejemplo de raciocinio, de acierto, de elaboración de pensamiento, de sensatez, de claridad, de precisión, de objetividad; realista, concreto, preciso, oportuno, audaz, cuya labor sea de beneficio individual y colectivo y produzca satisfacción en los individuos y en las colectividades.

QUINTO

El Don de Mando se manifiesta a plenitud cuando quien manda es obedecido con satisfacción, con agrado. Si es al contrario el Don de Mando no se expresa, es decir, quien manda no tiene Don de Mando.

Hay aquí una relación directa, anímica, psicológica entre el mando y el subordinado, entre el que ordena y el que ejecuta la orden. Si esta relación no tiene lugar a plenitud, tampoco la orden se cumple a plenitud aun cuando parezca que se ha cumplido desde el punto de vista de su realización concreta, pero es posible que haya cumplido a costa de producirse algún fenómeno psíquico en el subordinado, que más tarde puede tomar otras formas de reacción negativa y alterar la relación entre quien manda y quien ejecuta. Esto ocurre cuando la orden es recibida y cumplida por temor, como algo impuesto contra la voluntad, como una agresión a la personalidad, y es cuando las reacciones psíquicas adquieren diversas manifestaciones y hacen aparición más tarde en los diversos órdenes de la vida del subordinado que puede, inclusive, llegar a ser mando, pero afectado por grandes complejos psíquicos de inferioridad y superioridad. Esta es una cuestión de suma importancia y debe tenerse en cuenta si es verdad que nosotros trabajamos con vista al futuro, con vista a la forjación de un ejército revolucionario grande.

SEXTO

Lo anterior no puede ser entendido si uno no conoce un poquito de psicología humana. La inmensa mayoría de la gente tiene o tenemos complejos. En unos son marcados complejos de inferioridad y en otros marcados complejos de superioridad. Todo el mundo dispone de unos y de otros. Ocurre que todos nosotros hemos sido, de una u otra manera afectados en nuestra psíquis, en nuestra mente, por una o una serie de pequeños o grandes problemas en nuestra vida.

Lo primero que nos ocurre a todos los seres vivientes, es aquel espectáculo de la naturaleza cuando uno nace. Ha estado nueve meses en el vientre materno bajo comodidades que no se dan para nadie en lo externo. Allí uno no se ocupa de nada. Todo le es dado a manos llenas por la naturaleza. Está en reposo y al mismo tiempo en desarrollo. Ni siquiera sufre las consecuencias del hambre, del calor, del frío; no sabe qué es el sufrimiento, ni se tiene conciencia del dolor. Y al nacer, se encuentra con que ha llegado a un medio completamente distinto, hostil. Hasta el aire que antes recibía a través de la madre, ahora se le hace fastidioso. Antes no tuvo que buscar alimentarse y ahora comienza a hacerlo y en ello encuentra grandes dificultades, grandes problemas y frente a los cuales se halla impotente. Como dice el poeta: "Brota por entre el convulso valle de las piernas, con la frente arrugada como si adivinara el difícil conato de vivir"

De este espectáculo, de lo nuevo no conocido, de un ambiente enrarecido para el recién nacido, queda en la psiquis el primer trauma humano. Y luego de acuerdo a como uno se ha criado, tratado, conducido, formado, educado, tendrá más o menos traumas y en consecuencia más o menos complejos.

Pero volvamos a la cuestión del Don de Mando: muchos piensan que el Don de Mando se da en quien más grite, más gesticule, aparentemente sea más enérgico, tenga buena presencia y hable de lo que sabe o de lo que no sabe. Pero no, el Don de Mando lo posee quien manda y es obedecido con satisfacción, con agrado. De esta manera la orden se cumple a cabalidad. Así mismo surge en el subordinado la iniciativa creadora, se siente orgulloso de cumplir la orden de su superior, comprende la relación entre el mando y él, quien la va a materializar en la práctica, esto es, la orden verbal que ha recibido se va a materializar, sale de la mente y se transforma en algo concreto. He aquí el atributo de saber mandar.

D.

Para que el Don de Mando vaya adquiriendo nuevas dimensiones, nuevas cualidades, hay la exigencia de que quien manda tenga la suficiente autoridad, autoridad que proviene del carácter, del estado anímico de quien manda, de su vida limpia, sin objeciones, de su modo de ser con los compañeros, de su espíritu solidario para con los demás, de su sana camaradería, de su disposición de ánimo, de su firmeza y al mismo tiempo de su jovialidad, de su valentía, de su desarrollo cultural, de sus avances en el dominio del conocimiento, del respeto que observe para con los demás, acompañado todo aquello de dominio político, ideológico, de solidez en el conocimiento del mundo y de su país, de saber con que fin manda, por qué, en razón de qué y para qué.

Como quien dice, autoridad sólida, autoridad que necesariamente debe provenir de la suma de cualidades ya dichas, para que no vayamos a confundir otras formas de autoridad que pueden darse en muchos cuadros sin la suma de las cualidades de que venimos hablando. Esta sería también autoridad, pero como adolecería de las cualidades básicas, en cualquier momento deteriora, termina.

Esta cuestión de la autoridad se manifiesta no solamente en lo militar sino en todas las manifestaciones de la sociedad, más exactamente en toda la actividad del hombre.

Los cuadros militares deben tener muy en cuenta cuestión tan importante con el fin de evitar equivocaciones en cuanto a la autoridad de los mandos militares revolucionarios.

E.

Quien manda está obligado a saber a quién manda, cómo está compuesta su unidad, qué modo de pensar, de proceder, tiene cada uno de sus hombres, qué dificultades y problemas tiene cada uno y cual es el origen de aquellas dificultades y problemas, cómo es el carácter de cada uno, cómo reacciona cada uno, para que el mando sepa cuando manda, a quién manda y cómo debe mandar.

F.

Las formas autoritarias y militaristas del mando, las formas discriminatorias y lesivas de la personalidad no son formas de mando comunista.

Tampoco las formas liberales. Quien hace concesiones para congraciarse con sus subordinados, para aparecer agradable y bueno, no tiene Don de Mando. Quien es enérgico y exigente y al mismo tiempo inhumano, no hace más que rebajar su autoridad de cuadro al mando.

El verdadero Don de Mando no puede darse sino cuando se han creado determinadas condiciones, determinado ambiente psicológico. Si no media esta circunstancia, la orden, la instrucción, el mandato, no pueden ser recibidos con satisfacción. El que esto escribe tuvo una experiencia notable de hombres de mando en el Ejército.

Había un Coronel ejemplo de Don de Mando, cuando íbamos a orden abierto o cerrado, a una instrucción cualquiera de orden militar, mandaba círculo en torno de él, hacía poner cómodos a los hombres de tropa y comenzaba a contar hermosas historias guerreras, sobre gestas militares, sobre grandes hombres conductores de ejércitos, sobre victorias y también derrotas. En ocasiones disertaba sobre cuestiones del arte y la literatura, sobre ciencia y sus últimos adelantos, sobre política, filosofía, historia.

Era un hombre discreto y muy culto. Seguramente era un hombre muy leído y un conversador apasionante. En medio de la conversación preguntaba: "¿Tienen sed?, ¿qué piensan?, ¿se ha entendido bien lo que he hablado ? Quien no esté claro dígalo para aclararle, tengo el mayor gusto".

Contaba cuentos muy agradables. De pronto ordenaba formar y en la formación decía: "vamos a trabajar un poco pero duro, vamos a dar todo lo que tengamos para ser los mejores de la guardia presidencia" ycomenzaba a mandar y no hubo entre 700 hombres de tropa quien no realizara su mandato con satisfacción... se podría agregar ... con honda satisfacción, y uno veía que él se crecía cuando mandaba y uno se sentía crecido con él. Quien esto escribe se percató de que este fenómeno psíquico se da, porque en el hombre al mando hay el atributo conocido como el verdadero Don de Mando.

G.

La gente tiende a copiar, a parecerse a sus instructores, a sus profesores, a sus maestros. Copiamos ciertos rasgos de estilo, del mismo carácter, manera de ser, gestos, mímicas, que al educando le parecen interesantes y se van fijando en su propio estilo, y si se quiere, modelando un nuevo estilo.

Si uno oye un discurso o una conferencia, una disertación que le llegue a la conciencia, le produzcan estímulos psíquicos, le obliguen a reelaborar pensamientos, uno, aun cuando no lo quiera, tiende a copiar a quien oye y lo copia con satisfacción, aun cuando después no pueda reproducir el personaje tal cual es, pero si en sus rasgos más generales, más característicos. Se puede estudiar el caso de las personalidades fuertes, atrayentes, carismáticas. Uno copia todo lo que parece interesante. Lo que puede más tarde destacar, lo que cree puede mejorar su personalidad. Es la condición del hombre. Aquí en Colombia hay una cantidad de oradores que tratan de copiar a Gaitán o a Laureano Gómez, o a Carlos Lozano, verdaderos monstruos de la palabra.

Hay casos psíquicos de personalidades atrayentes, carismáticas, que la gente oye o ha oído con deleitación, con entusiasmo, con agrado, con satisfacción, aun cuando lo oído no vaya en beneficio directo de la personalidad del oyente.

Ese fue el caso del antisemitismo, del racismo, del militarismo, del fascismo. Todos sabemos a qué abismos ha conducido esa concepción reaccionaria del mundo y del hombre. Pero los que escribieron, los que llevaron esas ideas reaccionarias a las masas, especialmente en Europa, fueron personalidades carismáticas. Por ejemplo, Hitler fue un enfermo mental, un paranoico de la misma manera Mussolini, pero carismáticos. Por eso la Segunda Guerra Mundial resultó tan atroz y tan sumamente costosa. ¿Que tal un maestro, un educador, un instructor militar, un mando que tenga grandes defectos, cometa errores y faltas, sea ligero, irresponsable y, en vez de aciertos cometa desaciertos? ¿Si la tendencia de la gente es copiar a las personalidades superiores qué le pasaría a la gente en este caso?

H.

Lo anterior es lo determinante en cuanto al atributo Don de Mando. Pero en la lucha por el perfeccionamiento de este atributo se pueden agregar otras cosas de mucha importancia como:

1. Claridad y precisión en quien manda u ordena.

2. Capacidad de verificación del mando en el sentido de cerciorarse de que sus órdenes han llegado claras, nítidas y precisas al cerebro de quien las recibe. Porque si el mensaje, esto es, la orden, no ha llegado clara, precisa, nítida al cerebro, y no distorsionada, confusa, o que se preste a confusión, así es reflejada en el cerebro de quien va a ejecutar la orden y en consecuencia será cumplida incorrectamente, no cumplida, o cumplida de manera distinta o simplemente convertida y cumplida en otra orden distinta. ¿Cómo cerciorarse de que uno ha dado una orden clara, precisa, nítida, que el subordinado cumplirá correctamente ? Uno debe decir al subordinado: "¿Está claro?, ¿Ha entendido bien?, repita lo que he dicho, ¿qué es lo que va a hacer? explique cómo entendió lo que va a hacer!" En fila: "¿Está claro para todos?, ¿Quién no está claro?, ¿Quieren que vuelva a repetir ?"

I

Cuestiones de la voz clara, enérgica. Una voz débil no tiene atributo de mando. Uno cuando manda tropas tiene que respirar vida, energía.

Pero no una energía postiza, una energía de momento, sino una energía que se exprese en todo, en la actividad consciente del cuadro. La voz fuerte y clara es atributo del mando. No el grito estentóreo o de mal gusto.

J.

La presentación. Si uno está dando órdenes con la bragueta desabotonada, la camisa por fuera, las botas con los cordones sueltos, etc. está lesionando su posible Don de Mando. Pero si exagera su presentación, si pierde la modestia, la sencillez, el humanismo, también está lesionando su posible Don de Mando.

K.

Cuando está mandando debe estar absolutamente seguro de que lo que manda no puede dejar margen de duda, tiene que hacerlo a conciencia porque de lo contrario no podrá ser claro, sino confuso. Si uno tiene seguridad de que quien recibe la orden no está en posibilidades reales de cumplirla, psíquicamente no está ejerciendo influencia en la mente de quien está recibiendo la orden y en consecuencia éste no podrá cumplirla a cabalidad. Esto también hace parte del talento del mando.

Hay mandos, inclusive mandos nuestros, que le hablan horas enteras a su unidad sobre uno o diversos temas, sin despertar el menor interés en sus oyentes. Ni siquiera se percatan de que la gente puede experimentar cansancio y siguen hablando solos, y así pierden su tiempo y se lo hacen perder a los demás. Por eso el método es pensar bien, muy bien, primero qué es lo que uno va a decir, lo que va a explicar.

Aquí surge una cuestión de máximo interés para aprender a dirigir a las personas, para plantear, explicar, hablar sobre uno o varios temas. Generalmente la gente tiende a resolver las cosas en su pensamiento y quien no disponga del método adecuado, de la misma manera va hablando, y es cuando surgen los planteamientos imprecisos, borrosos, sin contenido. En esas condiciones lo que uno esté diciendo es confuso, borroso, y así va al cerebro los oyentes, y por eso lo que uno está diciendo no despierta interés en el oyente.

Por eso toda disertación, todo lo que se habla, puede tener estructura, por ejemplo: uno debe acostumbrarse a decir en toda conversación o instrucción en fila:

Voy a exponer primero los temas que hoy vamos a tratar. Por ejemplo decir: hoy vamos a tratar cuestiones relacionadas con la disciplina, en cuanto a la guardia, en cuanto al excesivo ruido que hacemos, en cuanto a los problemas relacionados con el casino y en cuanto a nuestro plan militar de emergencia, es decir, que trataremos hoy cuatro temas importantes que les explico así:

Primero: La cuestión de la disciplina, de acuerdo con el reglamento de régimen disciplinario... etc.

Segundo: En cuanto al ruido... ya que por ningún motivo debemos continuar así, por estas o aquellas razones.

Tercero: En cuanto al casino, esto o lo otro... y se explica.

Cuarto: En cuanto a nuestro plan militar de emergencia... Esto y lo otro y se explica. Acto seguido la conclusión o conclusiones y ahí mismo preguntar: "¿Hemos quedado claros?, quien tenga alguna duda diga, para explicarle, que lo haré con el mayor gusto".

FINALMENTE ALGO SOBRE EL REGIMEN INTERNO.

El mando no tiene por qué reemplazar con una orden tras otra el habitual régimen interno general, que como régimen interno particular actualiza para las condiciones concretas del lugar, del cuartel, del campamento, de la Columna, de la Compañía o de la Guerrilla en orden público o en campamento, actualiza, decimos las normas de comando.

Las Normas Internas de Comando contienen el Régimen Interno General de todas las unidades de las FARC, esto es, de todo el movimiento, pero no son el Régimen Interno Particular de cada unidad.

El régimen interno de cada unidad lo elabora el mando de cada unidad.

Pero si todo el personal de un Frente está en un solo campamento, habrá un solo régimen interno para tal campamento.

Si un Frente destaca a diferentes tareas, Columnas, Compañías. Guerrillas, Escuadras, cada una de estas unidades dispondrá de su régimen interno particular que se elabora por el mando bajo el espíritu del Régimen Interno General, o sea las Normas de Comando.

Los guerrilleros tendrán dificultades para entender el Régimen Interno Particular de su unidad, si antes no se han hecho conciencia del Estatuto de las FARC, del Reglamento del Régimen Disciplinario y las Normas Generales de Comando.

Por eso una de las tareas diarias de los comandantes al mando de tropas farianas es la de inculcar la letra y el espíritu de estos documentos fundamentales en la formación de la disciplina militar proletaria de los combatientes farianos.