DIALOGOS   -   MUJERES    EnglishPortuguesItaliano
DIALOGOS DE PAZ   -   MUJERES    EnglishPortuguesItaliano
Publicado en la categoría: La Pluma de Gabriel Angel
Viernes, 27 Mayo 2011 16:05

47 años de historia

Escrito por 
Tu votación
(0 votos)
0
2
0
s2smodern
powered by social2s

Marquetalia, la dignidad y la ilusión de un pueblo

Marquetalia

Meses antes de iniciar en mayo de 1964 la operación militar contra la región agraria de Marquetalia, en el sur del Tolima, distintos voceros de la oligarquía bipartidista agrupada entonces en el llamado Frente Nacional, así como del alto mando militar colombiano, lanzaron todo tipo de amenazas y conminaciones contra los colonos comunistas que vivían y trabajaban allí. O se plegaban al régimen político vigente o los mataban a todos. 

Las múltiples propuestas de diálogo y solución pacífica que surgieron del campesinado y diversos sectores sociales del país y el extranjero fueron ignoradas por completo. Para la clase dirigente colombiana y el gobierno de los Estados Unidos que inspiraba su actuación, se trataba simplemente de exterminar un foco de subversión foránea insertado en el país, una república independiente de la chusma al servicio de la Cuba castrista y la Unión Soviética.

Las numerosas familias campesinas asentadas en la inminente zona de guerra no hallaron más remedio que reunir sus corotos y huir a otros lugares. Pero un reducido grupo de mujeres y hombres, cuya cuenta va de los 35 a los 48, adoptó la increíble decisión de quedarse a enfrentar la embestida del Estado colombiano y el Imperialismo. Incluso más, resolvieron convertirse en un movimiento que luchara con las armas por la toma del poder para el pueblo.

16.000 hombres los cercaron y se les echaron encima. Pero no pudieron vencerlos.

Los acuerdos de la Uribe

Veinte años después, el gobierno del Presidente Belisario Betancur firmaba con ellos un acuerdo de paz en el área rural del municipio de Uribe. Sin excepción, todas las operaciones militares y policiales lanzadas para aniquilarlos habían terminado en fracasos. A la sazón, las cuatro decenas escasas de marquetalianos se habían convertido en 27 frentes guerrilleros de las FARC-EP desplegados por la extensa geografía del país.

Y Manuel Marulanda Vélez y Jacobo Arenas en los dos símbolos más respetados de la revolución colombiana.

De nuevo la misma oligarquía liberal conservadora mostraba su talante elitista y despectivo. Los Acuerdos de la Uribe no fueron cumplidos por el Establecimiento que en cambio clamaba a voces por la desmovilización guerrillera. Y el naciente movimiento Unión Patriótica, al cual pensaban vincularse políticamente las FARC cuando se produjeran las reformas que garantizaran a plenitud su actuación legal, se convirtió en víctima de la más impune carnicería registrada en el país. 

La tregua pactada en 1984, que había permitido la realización de diálogos y compromisos entre las FARC y los gobiernos de Belisario Betancur y Virgilio Barco, fue blanco de los más rudos ataques por parte del mando militar oficial y la derecha política. Volvieron a escucharse otra vez los aullidos de guerra total y los emplazamientos para la rendición incondicional so pena de exterminio. Con el ataque a Casa Verde volvía de algún modo a repetirse Marquetalia.

El Muro de Berlín

Los sueños de rendir al movimiento alzado en armas resultaron fallidos. Aún cuando se presentó la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la Unión Soviética. Ciega la oligarquía bipartidista por su propio discurso, creyó llegado el momento de la desmovilización de la insurgencia, por lo que se prestó para las conversaciones en Caracas y Tlaxcala con el conjunto de fuerzas integrantes de la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar.

En su parecer el derrumbe del modelo socialista estalinista europeo tenía que significar el abandono de la lucha de todos los pueblos del mundo. Como si el saqueo imperialista de nuestros recursos o la explotación capitalista despiadada de la fuerza de trabajo de la clase obrera, como si la pobreza, la miseria y las enfermedades, el abandono estatal y la violencia contra el movimiento popular fueran asuntos inexistentes o por completo ajenos al movimiento revolucionario.

La guerra integral

Tras calificarnos de tercos dinosaurios que se negaban a aceptar las maravillas del único mundo posible, se desató de nuevo la ofensiva generalizada que entonces se llamó guerra integral. Miles de hombres de acero organizados en novísimas brigadas móviles instruidas por norteamericanos tuvieron como tarea la aniquilación de la rebeldía en el preciso plazo de dieciocho meses,  al mismo tiempo que se echaba a andar la demencial estrategia paramilitar en campos y ciudades.

Decenas de miles de colombianos asesinados, desaparecidos, encarcelados y perseguidos encabezaron el drama de los millones de desplazados que desterró la violencia oficial durante los gobiernos de Gaviria, Samper y Pastrana. Sin embargo, ante el impresionante crecimiento de la guerrilla colombiana y su indomable accionar, la oligarquía liberal conservadora se vio urgida de un respiro con miras a rearmase  y cambiar de estrategia. Una nueva frustración la embargaba.

El proceso del Caguán

Manuel Marulanda Vélez resurgiría en el Caguán no sólo como el guerrillero y comandante más antiguo del mundo, sino también como el símbolo universal de la dignidad de los pueblos. Los ecos de la lucha de las FARC-EP llegarían a los oídos de todos los habitantes del planeta, inspirando en cada lugar los distintos bastiones populares de resistencia contra la globalización neoliberal y las políticas violentas del Imperio.  Por eso la decisión de romper con ese proceso de diálogos de paz.

Y por eso la decisión imperial de incluirnos en su lista de organizaciones terroristas. Colgada la oligarquía liberal conservadora al puño furioso de Washington, volvería a apostar emocionada a la derrota de la insurgencia revolucionaria. El Plan Colombia, el Plan Patriota o el Plan Consolidación son nombres distintos de una misma decisión criminal que apunta al sometimiento incondicional de la inconformidad y la rebeldía contra el Imperialismo y las oligarquías locales. 

Aquí estamos

Inútil aspiración la de las clases dominantes. Los pueblos no pueden ser vencidos. Lo estamos demostrando las FARC y el conjunto del movimiento revolucionario colombiano. Tras 9 años de la brutal ofensiva lanzada contra nosotros, que ha involucrado un ejército de medio millón de hombres, apoyados con los más modernos recursos técnicos y miles de millones de dólares donados con largueza por los Estados Unidos, decimos con la frente en alto aquí estamos.

Mucha sangre ha sido derramada, es cierto. Pero no fuimos nosotros quienes pusimos fin a los diálogos de paz, ni somos nosotros los que nos hemos negado al canje de prisioneros, ni somos nosotros quienes amenazamos a nuestros adversarios con aniquilarlos si no se rinden a nuestros pies. No es el pueblo el que ha querido la guerra. La violencia siempre nos ha sido impuesta desde las alturas del poder.

Mientras eso siga ocurriendo, se repetirán una y otra vez las Marquetalias. Y como puede comprobarlo cualquiera, la fuerza de la rebeldía aumenta con cada una de ellas. Sin importar que el régimen multiplique por diez el número de sus cárceles y jueces. O que decida llamar de otro modo a sus grupos paramilitares. Sin importar que se nos calumnie y difame. Las justas causas que motivaron nuestro alzamiento siguen intactas. Es por eso que nada ni nadie puede vencernos.

La ilusión de un pueblo

Lo sabían Manuel y Jacobo. Lo sentían Nariño, Raúl, Iván y el Mono. Por esa certeza han entregado su vida, su integridad o su libertad miles de combatientes durante estos cuarenta y siete años continuos de lucha guerrillera. Con esa seguridad el pueblo humilde y perseguido de Colombia sigue apoyándonos por encima del terror que inspiran los verdugos del Estado. Con esa misma confianza siguen llegando y seguirán llegando a nuestras filas sus hijos hasta el día de la victoria. 

No descansaremos hasta que el poder político en Colombia se halle de verdad en las manos del pueblo. Así lo soñaron los marquetalianos, así lo haremos realidad nosotros. 47 años son más que suficientes para entenderlo. Digan lo que digan nuestros enemigos estamos perfectamente claros de lo que representamos. Somos la ilusión de millones y millones de colombianos pobres. Y la esperanza de redención para todos los habitantes del tercer mundo que admiran nuestro ejemplo.

Montañas de Colombia, 27 de mayo de 2011.

Comunicados FARC-EP

III Consejo Nacional de los Comunes - Declaración Política

16-12-2018 Consejo Político Nacional

Durante los días del 14 al 16 de diciembre, se reunió en Melgar, Departame... Leer más〉

Editorial

El proceso de paz no es  la panacea, es una posibilidad  de alcanzar la paz

10-12-2018 Rubín Morro

Los acuerdos de paz de La Habana entre el Estado colombiano  y las Fuerzas Armadas ... Leer más〉

Bloques y Frentes

Mi experiencia en la Unidad Nacional de Protección

05-08-2017 Angelmiro López Pabón

Sentí orgullo cuando la dirección de la unidad a la que pertenecía... Leer más〉

La pluma de Gabriel Ángel

Rodrigo Londoño, Timo, cuenta su emotivo encuentro con Sonia

26-11-2018 Administrador

Durante más de una década pervivió en mi mente el recuerdo impactan... Leer más〉

▶ Actualidad con NCNoticias

Orden Público

Unidades de las FF.AA amenazan con atacar unidades del frente 29

El ejercito que está en Ricaurte y continuan hacia nuestra dirección, han ...

Desde las prisiones

Carta Abierta De Los Presos Políticos De Las FARC-EP Al Camarada Simón Trinidad, Prisionero En Cárceles Del Imperio Yankee.

No sabemos si nuestra condición nos permite una sensibilidad diferente a la que p...