DIALOGOS   -   MUJERES    EnglishPortuguesItaliano
DIALOGOS DE PAZ   -   MUJERES    EnglishPortuguesItaliano
Publicado en la categoría: La Pluma de Gabriel Angel
Jueves, 13 Mayo 2010 15:17

¡Basta ya! ¡A LA CALLE!

Escrito por 
Tu votación
(0 votos)
0
2
0
s2smodern
powered by social2s

Los cínicos anuncios del Palacio de Nariño

No sorprenden los más recientes anuncios que emergen de la corte palaciega que rodea al Presidente Uribe. Que el gobierno va a necesitar extender la vigencia del llamado impuesto  al patrimonio o de guerra, o en su defecto transformarlo en una carga tributaria permanente exigible a todos los contribuyentes y no sólo a unos cuantos como ocurre hoy.  Que la mejor fórmula para atender los efectos en el país de la crisis económica mundial de capitalismo, va a ser la reducción del salario mínimo legal a fin de generar más empleo. Que es urgente revivir la llamada inmunidad parlamentaria que impidió en el pasado a los jueces investigar y juzgar los congresistas. Como dirían las señoras, ahí está pintado el régimen. De cuerpo entero.  

Lo del impuesto de guerra lo escudan en las necesidades de sostenimiento de la seguridad democrática. Se requiere más dinero para comprar más aviones, más helicópteros, más tanques, más embarcaciones, más armas. Y para aumentar en miles y miles más el número de integrantes de las fuerzas armadas. Explican que están a punto de agotarse los 8 billones recaudados en los últimos 4 años. Y que los más de veinte billones de pesos del presupuesto nacional que se dedican cada año a la guerra resultan insuficientes. Eso al mismo tiempo que proclaman orondos haber reducido las FARC a un grupúsculo insignificante. Es evidente que el planteamiento carece de toda lógica. Están mintiendo.

No es cierto que hayan golpeado a las FARC como aseguran. Eso es claro. Pero hay también algo más. Turbio, vergonzoso. Como todo lo que este gobierno pretende encubrir bajo el manto de la supuesta legalidad. La seguridad democrática, la guerra, es un excelente negocio. Los empresarios que pagaron el impuesto al patrimonio, no se metieron la mano al bolsillo para cubrir generosamente un gravamen en beneficio de la paz. Invirtieron sus dineros en una excelente oportunidad de ganancia. La seguridad les ha representado un aumento incalculable en el valor de sus activos. Hoy pueden venderlos a un precio muchísimo más alto que el que tenían siete años atrás. Empresas resguardadas por batallones tienen mucho mejor valor.

Es la feria que pretenden continuar en el próximo cuatrienio presidencial. Con una ganga. Ya no tendrán ellos mismos que poner la plata. Lo exigió Luis Carlos Sarmiento Angulo por todos. Los recursos inyectados por el impuesto al patrimonio, van a provenir en el futuro próximo de un aumento del dos por ciento en el impuesto al valor agregado, o de un nuevo gravamen que será cobrado a todos los contribuyentes. Es eso lo que entre dientes están tramando en los corrillos del Palacio de Nariño.  Es eso lo que Uribe quiere medir en la opinión de sus amigos, de los mismos empresarios que financiarán gustosos su próxima campaña. 

Lo del salario mínimo emergió de Fedesarrollo. En apariencia una respetable fundación académica, y en realidad el club donde se forman los cuadros que desde los más altos cargos del gobierno, se ocupan de implementar las políticas económicas impuestas por los organismos multilaterales de crédito. Todo el mundo afirma que la solución al problema de la crisis económica mundial es la creación masiva de empleo. Lo cual no es obstáculo para que los empresarios de todas partes estén despidiendo en forma masiva sus empleados. 

Ahora resulta que la crisis económica mundial del capitalismo tiene origen en los altos salarios de los trabajadores. Hay que pagarles mucho menos y crear plazas de trabajo con remuneraciones inferiores al mínimo legal actual. Las estadísticas científicas no faltan. Por cada trabajador que percibe el salario mínimo hay tres más que perciben menos de eso. Así que hay que igualarles también la paga a esos odiosos privilegiados. Si los trabajadores colombianos han sufrido el más predador ataque contra sus derechos laborales en los últimos veinte años, pueden estar seguros de que en el Palacio de Nariño se cocina en la actualidad la puñalada trapera más miserable de todas.

Me atrevo a afirmar, que nunca antes en la historia de este país ni de ningún otro, un número tan alto de parlamentarios afines al partido de gobierno había sido destituido, procesado y encarcelado, como sucede con los congresistas miembros de los distintos partidos uribistas acusados de vínculos con el  paramilitarismo. Semejante resultado jamás estuvo en los cálculos del Presidente Uribe cuando decidió abrir las compuertas a la reincorporación paramilitar a la vida legal. Las cosas, sencillamente, no le salieron como lo había previsto. Creía que su aplanadora mayoritaria en el Congreso sería capaz de conseguirlo todo.

Uribe confiaba en que las cortes y tribunales se limitarían a enviar tras las rejas a los opositores políticos, dirigentes populares y sindicales que siguieran haciendo frente a sus políticas. Si es que todavía quedaban inconformes tras la arremetida brutal previa ejecutada por el paramilitarismo, las fuerzas armadas y los organismos de inteligencia y seguridad. El poder judicial, pese a la poderosa influencia presidencial sobre la Fiscalía General de la Nación, no resultó tan completamente servil como lo esperaba el Mesías. Importantes congresistas que habían patrocinado la elección y la reelección presidencial, han sido llamados a responder por sus pactos criminales con las bandas de asesinos.

La respuesta del Palacio de Nariño no podía ser más infame. Y qué mejor vocero para ella que el antiguo y sospechoso Alto Comisionado para la Paz. Resucitar la inmunidad parlamentaria enterrada por fin con la Constitución del año 91. Para que las mayorías uribistas impidan que los jueces asuman las investigaciones contra sus congresistas delincuentes. La inmunidad parlamentaria fue una conquista del naciente parlamento burgués ante el absolutismo de los monarcas de la edad media. Mal podría revivirse hoy para servir al absolutismo uribista consagrando la impunidad de su podrido parlamento.

Qué vergonzoso espectáculo. ¡Qué horrendo destino el que le espera a Colombia! Mayores impuestos para la ciudadanía arruinada por las políticas neoliberales. Rebaja de tributos y valorización de sus activos para el selecto club de empresarios afines al Presidente. Guerra, persecución, montajes, cárcel y muerte para las grandes mayorías inconformes. Despidos masivos, miseria, salarios de hambre y sobre explotación para los trabajadores. ¿Puede una nación entera continuar soportando tanta canallada? ¿Será que pesan más las encuestas amañadas  que la energía liberadora de todo un pueblo? ¿Es admisible que el miedo y el silencio permitan la consolidación de la demencial tiranía? ¡No puede ser! ¡A la calle! 

Montañas de Colombia, 13 de mayo de 2010.

Comunicados FARC-EP

III Consejo Nacional de los Comunes - Declaración Política

16-12-2018 Consejo Político Nacional

Durante los días del 14 al 16 de diciembre, se reunió en Melgar, Departame... Leer más〉

Editorial

El proceso de paz no es  la panacea, es una posibilidad  de alcanzar la paz

10-12-2018 Rubín Morro

Los acuerdos de paz de La Habana entre el Estado colombiano  y las Fuerzas Armadas ... Leer más〉

Bloques y Frentes

Mi experiencia en la Unidad Nacional de Protección

05-08-2017 Angelmiro López Pabón

Sentí orgullo cuando la dirección de la unidad a la que pertenecía... Leer más〉

La pluma de Gabriel Ángel

Rodrigo Londoño, Timo, cuenta su emotivo encuentro con Sonia

26-11-2018 Administrador

Durante más de una década pervivió en mi mente el recuerdo impactan... Leer más〉

▶ Actualidad con NCNoticias

Orden Público

Unidades de las FF.AA amenazan con atacar unidades del frente 29

El ejercito que está en Ricaurte y continuan hacia nuestra dirección, han ...

Desde las prisiones

Carta Abierta De Los Presos Políticos De Las FARC-EP Al Camarada Simón Trinidad, Prisionero En Cárceles Del Imperio Yankee.

No sabemos si nuestra condición nos permite una sensibilidad diferente a la que p...