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Publicado en la categoría: A Soldados y Policias
Viernes, 21 Octubre 2005 05:32

A los Mandos del Ejército de Colombia

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Carta abierta de las FARC-EP.

Hace apenas unos meses el Comandante Manuel Marulanda Vélez en cartas dirigidas a los señores capitanes, mayores, coroneles y generales del ejército oficial, expresaba una convicción que hoy queremos reiterar: “El futuro de Colombia no puede ser el de guerra indefinida, ni de expoliación de las riquezas de la patria, ni puede continuar la vergonzoza entrega de nuestra soberanía a la voracidad de las políticas imperiales del gobierno de los Estados Unidos; y nosotros estamos en mora de sentarnos a conversar en serio para dirimir nuestras diferencias mediante el intercambio civilizado de opiniones hacia la solución definitiva de las causas políticas, económicas y sociales generadoras del conflicto interno, para bien de las futuras generaciones de compatriotas”.

Hoy queremos compartir este razonamiento también con los sargentos, los hombres de la experiencia, los de la primera línea de fuego, los que ponen el pecho en los combates, pero que a pesar de ello, les está vedado ascender a la oficialidad por su origen de pueblo.

Sus opiniones señores mandos de tropas, que ya empiezan a llegarnos por las múltiples trochas de la clandestinidad, nos reafirman que son mucho más poderosas las aspiraciones altruistas y de Colombia nueva que nos unen, que las razones e intereses mezquinos de la oligarquía que nos enfrentan.

Muchos ejemplos de dignidad del pasado y del presente de Nuestra América nos convocan a la acción. En las conciencias militares debe resonar aún la arenga encendida del general Juan Velasco Alvarado a sus tropas en el Perú: “Ya no seremos los perros guardianes de la oligarquía”. “Campesino: el patrón no comerá más de tu pobreza”. Y ese gobierno revolucionario de las Fuerzas Armadas, del 69 al 75, expropió a la oligarquía latifundista, entregó la tierra a los campesinos y los organizó en cooperativas, nacionalizó los hidrocarburos y estatizó los medios de comunicación colocándolos en manos de los obreros.

No cesa la luz del Coronel Francisco Alberto Caamaño resistiendo durante seis meses en República Dominicana la invasión de 42.000 marines yanquis. ¡Ese Coronel de abril del 65 que no dudó en entregar las armas al pueblo para defender la patria! O del General Juan José Torres que conformó la Asamblea Nacional Popular o parlamento de Bolivia con un 70% de campesinos, indígenas y obreros, y cogobernó con estos el país. O el ejemplo de Jacobo Arbenz cuya reforma agraria en Guatemala tocó los intereses de la United Fruit Company Norteamericana para favorecer a los campesinos pobres. Destellos extraordinarios los de la Revolución Bolivariana de Venezuela, que comandanda por el Teniente Coronel Hugo Chávez, señaliza hoy el camino a los militares del continente. Una revolución que ha enfilado proa hacia el socialismo con el respaldo del pueblo y la Fuerza Armada Nacional. Estos son los ideales que se abren paso en el contexto latinoamericano agitando la conciencia de las nuevas promociones de militares. Es un hecho que los mandos colombianos no quieren ser ni cipayos ni subalternos del Comando Sur, y mucho menos verdugos de su propio pueblo. Bolívar formó su ejército en el amor al pueblo y a la libertad y en el odio a la tiranía. Son estos los valores a rescatar. Es el llamado de su última proclama convocando al ejército a emplear sus armas en defensa de las garantías sociales lo que hay que atender, no los dictados de Washington.

Si de algo estamos seguros en las FARC es que el día en que unamos estas dos fuerzas, la de ustedes y la nuestra, rodeadas de pueblo y con una plataforma política, habremos reunido el más potente fuego artillero contra la oligarquía y el imperio, alternativa de sociedad justa para las futuras generaciones de compatriotas, tal como lo plantea nuestro comandante en jefe.

Finalmente, a estas reflexiones quisiéramos agregarles un asunto de solidaridad que no puede ser ajeno al pueblo uniformado en este momento: qué bueno sería que realizaran ustedes una jornada interna en las Fuerzas Armadas promoviendo el canje de prisioneros, medida que será necesaria mientras persista el conflicto social y armado.

Secretariado del Estado Mayor Central de Las FARC-EP
Montañas de Colombia, octubre 20 de 2005.