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Publicado en la categoría: A Soldados y Policias
Jueves, 01 Noviembre 2012 00:48

A las Fuerzas Militares y de Policía Con copia conjunta al pueblo colombiano

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¿Qué tienen en común los siguientes nombres y apellidos de integrantes del Ejército Nacional?

Soldados Gabriel León José, Elkin Javier Marín Fonseca, Alarcón Lugo Diego Armando, Ever Hernando Limaná Rosero, Linares Caicedo Oscar, David Abril Adames, Jair Popayán García, Sereno Ballesteros, Felix Moreno Ortiz, Estiven Gómez Torres, Miguel Ángel Rey Díaz, Brayan Aderly Parra Velandia, Joselín Cuadrado Fajardo, Ronald Enrique Ruiz Sarmiento, Álvaro Ureña Rodriguez, Victor Yezis García Muñoz, José Arcadio González Medina, José Alejandro Díaz Antonio, Martín Alonso Jaramillo Gómez, Yuider Alfaro Marín, Faiber Eduardo Santa Cartagena, Pablo Emilio Buitrago Santana, Yosman Sebastián Zapata, Rafael Antonio Montielo Guerrero, Juan Carlos Álvarez Moncada Arboleda, Oscar Andrés Sorza Núñez, Raúl Esteban Cruz Mejía, Mairón Alfonso Marín Ospina, Luis Ángel Ramírez, José Arcadio González Medina, Juan Diego Ramos García, Alirio Rueda Lisaralgue, Edgar Leonardo Zapata Figueroa, Luis Miguel Santana Martínez, Mario Alberto Beltrán Marzán, José Alfazar Sepúlveda Aguirre, Hugo Manuel Morales Mendoza, Martín Alonso Henao López, Luis Alberto Suserquia Cardozo, Eliécer Palomino Guerrero, Ovidio Requera García, Ever Darío Ramos Miranda, Wilmar Gaviria Cuadros, Walter Peña Arboleda, Elkin Caicedo Torres, Mauricio Andrés Borja Torres, Sergio Alonso Cardona Pardo, David Esteban Acevedo Arango, José Luis Arrieta Carmona, Quintero Benavides Willy, Carlos Alfredo Tovar Corredor, John Alexander Ospina Olivero, Johnatán Arbey Cortés Marín, y un larguísimo etcétera, etcétera, etcétera, que nos ahorramos para no cansar más al lector.

Es muy sencillo: están solicitados por diferentes juzgados militares para que respondan, entre otros, por el delito de deserción. Es interminable la lista de integrantes del Ejército que abandonan filas al riesgo de perder su vida y su libertad. Suman varios los casos en que la orden de captura incluye también la acusación de homicidio, tentativa de homicidio o lesiones personales contra superiores o incluso otros compañeros de filas. Para sólo mencionar un caso, el 1 de agosto la 5ª Brigada reportó que en el municipio de Rionegro, Santander, el subteniente Héctor Daniel Acero López, orgánico del Batallón de Infantería 14, había sido víctima del fuego de un soldado que accionó contra él su arma de dotación, dándose de inmediato a la huida con otro de sus compañeros.

Llama la atención de modo especial el hecho de que en las respectivas solicitudes de captura que transmiten las emisoras del Ejército, al nombre de todos los soldados o suboficiales desertores se añade de inmediato el de sus progenitores, es decir su padre y su madre. Ejemplos: El Juzgado 24 del Batallón de Caballería número 10 Tequendama en Bogotá solicita al soldado regular Ángel de Jesús Fajardo Sanabria, hijo de Mariela Fajardo y Adán Sanabria, o al cabo 3º Jaider Bejarano Aguirre, hijo de Luis Bejarano y Olivia Aguirre. Esa práctica generalizada en las solicitudes de los juzgados militares, apunta a intimidar a las familias de los procesados, y obviamente a los sindicados, a quienes parece decírseles: sabemos muy bien quiénes son y dónde están tu padre y tu madre. En este país, donde es vieja costumbre la arbitrariedad de los mandos militares, semejante procedimiento equivale a una amenaza pública al desertor. Así digan que no.

Un Ejército del que todos los días huyen en masa decenas de sus integrantes a pesar de tanta propaganda sobre lo maravillosa que es la vida y el futuro de quienes conforman sus filas, pone de presente lo negativo de su accionar, no sólo con relación a la población que persigue sino respecto de sus propios integrantes. Son demasiado frecuentes las denuncias y quejas sobre los tratos humillantes y groseros que los mandos emplean para con sus subordinados. Aparte de que las fabulosas condiciones de vida que ofrecen no son tales. Los contratos que firman quienes se vinculan en calidad de profesionales no logran ocultar la despiadada explotación a que son sometidos. Y eso para cuidarles en realidad las ganancias a los grandes empresarios del país y el exterior, pues sus propias familias sobreviven en condiciones angustiosas sin esperanza de progresar.

Cada rato, el Presidente y el ministro de defensa hablan del billón de pesos que tienen listos para mejorar las condiciones de la tropa y los policías. Pero si no es por la amenaza de paro que realizaron los policías patrulleros un par de meses atrás, no habrían aparecido los generales ofreciendo los 370 mil millones de pesos que se necesitaban para pagarles sus ascensos. Tal vez eso les haya enseñado la verdad que conocen millones de colombianos pobres: que si no se unen, organizan y movilizan para reclamar y exigir sus derechos, el gobierno de los poderosos inversionistas no va a acordarse de ellos. Ya los pensionados de la Policía y el Ejército saben lo que significa un escuadrón del ESMAD arrojándoles gases, chorros de agua y garrote por moverse a protestar.

Es hora de que ese personal activo despierte del todo. Son casi medio millón de hombres usados abusivamente para aplastar a sus compatriotas inconformes. Las FARC-EP hemos tendido las manos hacia ellos en señal de reconciliación, lo expresó el camarada Timoleón Jiménez en el video en que se realizó el anuncio de los diálogos a comienzos de septiembre. Y lo repitió el camarada Iván Márquez en su valiente intervención en Oslo. Está claro que nuestros enemigos no están en el seno del pueblo colombiano, sino en los círculos oligárquicos que han manejado este país a su antojo desde hace muchos años. Unamos nuestras fuerzas contra ellos.